Tres cobradiarios le propinan brutal golpiza a vigilante en conjunto de Soledad.
Tres cobradiarios le propinan brutal golpiza a vigilante en conjunto de Soledad.
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El 'gota a gota', un negocio ilegal con una violencia cada vez más desbordada

Cada vez son más los casos visibles con hechos violentos que vinculan a cobradiarios. El pasado 13 de noviembre una mujer fue baleada en El Bosque.

Cada día son más visibles los hechos de violencia que tienen como protagonistas a los cobradiarios, esos personajes temibles que andan en su mayoría en motocicletas y que son piezas claves en el andamiaje ilegal del negocio del 'gota a gota'.

Sus métodos nunca han sido amables. La diferencia es que ahora los ciudadanos están denunciando los atropellos de los cobradiarios.

Sin embargo, las situaciones han tenido consecuencias extremas. El pasado lunes festivo (13 de noviembre), Julieth Paola Luna Camaño, de 39 años de edad, fue impactada a bala supuestamente por un cobradiario que llegó a su casa a exigir el pago de una deuda que tiene un sobrino de ella.

La mujer terminó en la Unidad de Cuidados Intensivos del Camino Adelita de Char

Los hechos ocurrieron en la calle 64 con carrera 11, barrio El Bosque, en el suroccidente de Barranquilla.

Según testigos, el cobradiario llegó en una motocicleta a la vivienda y preguntó por el sobrino de la mujer pues estaba atrasado en los pagos. No obstante, el sobrino no estaba y la mujer señaló que ella no tenía dinero para cubrirle la deuda.

Esto originó una discusión y el cobradiario habría sacado un arma para dispararle en una sola oportunidad en la cabeza. El presunto responsable, identificado como Deison Galván, fue capturado por la Policía.

Este es uno de los tantos casos recientes de un fenómeno ilegal que merece una análisis y la actuación de las autoridades, pues el negocio del 'gota a gota' tendría fuertes vínculos con grupos armados ilegales.

La violencia

Zona Cero consultó al profesor de la Universidad del Norte, Luis Fernando Trejos, quien ha liderado investigaciones de conflictos armados, tanto en zonas rurales como urbanas.

"Yo no creo que esté creciendo la violencia (de los cobradiarios) sino que se está haciendo visible porque los métodos de cohesión de los pagadiarios siempre han sido los mismos. No es que pasaron de la amabilidad a la brutalidad en el lapso de un año", afirmó el docente.

Trejos explicó que por lo general el debate con 'gota a gota' había girado en el tema de la usura, el primer delito en el que incurren estos grupos de prestamistas, al elevar de manera exagerada las tasas de interés.

"Lo segundo que era la cohesión, el uso de la violencia para el pago de esos intereses, siempre se había abordado de un segundo plano. Ahora que uno ve estas evidencias espera una acción contundente por parte de las autoridades pero lastimosamente no parece un tema de discusión de la agenda pública, sino más de la agenda social", afirmó el profesor universitario.

Nexos con organizaciones criminales

Sin embargo, Trejos agrega una tercera variable a la discusión sobre el 'gota a gota'. Se trata del nexo que tienen los cobradiarios o su jefes con las organizaciones criminales, una discusión que se evade mucho en la actualidad.

"En algunos casos hacen parte de los portafolios de rentas ilegales que manejan estas organizaciones. El fenómeno de los gota a gota viene desde mucho antes de que aparecieran estos grupos armados en Barranquilla. El tema es el relacionamiento entre ellos", afirmó.

El docente recordó la masacre perpetrada este año en el barrio El Santuario, de Barranquilla.

Ocurrió el 29 de enero del 2023 en un estadero-tienda de la calle 52 con carrera 8, sur de la ciudad.

Lugar de la masacre del barrio El Santuario.

En el lugar departían varias personas cuando sicarios abrieron fuego y mataron Ever José Lezama Melgarejo, de 24 años; Hanner Andrés Guevara Correa, de la misma edad; Reinaldo Javier Orozco Picalúa, patrullero de la Policía Metropolitana de Barranquilla, de 24 años, y Ronald José Zabala Sarmiento, de 24 años. Además, seis personas más resultaron heridas.

En su momento, la Policía indicó que esta masacre obedecía a una disputa por rutas de cobradiarios, de hecho, se mencionó que el patrullero Orozco Picalúa lideraba una de estas rutas.

Reinaldo Javier Orozco Picalúa, patrullero de la Policía Metropolitana de Barranquilla, asesinado en la masacre de El Santuario.

Sobre la investigación de este caso, cabe recordar que el Juez 17 Penal Municipal con función de control de garantías de Barranquilla decidió cobijar con medida de aseguramiento en centro carcelario a Luis Miguel Cotes Alarcón, alias ‘Chicho’, presunto sicario de ‘Los Costeños', quien según las investigaciones de las autoridades habría participación en la masacre del barrio El Santuario, donde fueron asesinadas 4 personas y seis más quedaron heridas.

Al ser mencionada la organización de 'Los Costeños', queda en evidencia la injerencia de estas estructuras criminales en las rutas de cobradiarios.

Luis Miguel Cotes Alarcón, alias ‘Chicho’, presunto sicario de ‘Los Costeños', quien habría participado en la masacre de El Santuario.
"La hipótesis central era que lo habían matado para quedarse con esa ruta", rememoró Trejos, quien agregó que el 'gota a gota' "es un negocio ilegal que se regula a través de la violencia".

"Cuando tú tienes macroestructuras que controlan parte importante de estos territorios toda la actividad económica e ilegal que se desarrolle en el mismo, tienen que pagarle a ellos", manifestó.

"Entonces -añadió- parte de la hipótesis es que pueda ser que ellos sean los dueños de los pagadiarios, o sea, de las rutas y en otros casos puede ser que los dueños de las rutas le paguen a los grupos para que puedan tener las rutas en ciertos territorios particulares".

Para el docente universitario, es una actividad ilegal que termina retroalimentando a otras organizaciones ilegales.

"Puede servir como mecanismo de financiación o cómo mecanismo de lavado de activos porque la pregunta que surge es: ¿De dónde sale el capital que se utiliza ahí?".

Acción de las autoridades

El profesor de la Universidad del Norte reiteró que el tema del 'gota a gota' existe desde hace mucho tiempo, pero se evita dar esa discusión, salvo cuando ocurren estos hechos muy visibles.

Además del caso de la mujer baleada en el barrio El Bosque, también trascendió un video donde un cobradiario intimida y arremete contra una adulta mayor.

El 30 de septiembre, tres cobradiarios le propinaron una brutal golpiza a un vigilante de un conjunto residencial. El hecho ocurrió en el barrio Villa Las Moras, en el municipio de Soledad, en el área metropolitana de Barranquilla.

Otro caso registrado en video ocurrió también en Soledad, pero en el barrio Villa Estadio. El sábado 4 de noviembre, un cobradiario agredió a un taxista.

Cobradiario agrede a taxista en el barrio Villa Estadio.

El conductor era un adulto mayor que le decía al agresor que no tenía el dinero, que estaba trabajando y que más tarde le pagaría.

También hay que decir que varios cobradiarios han sido asesinados en los últimos años.

"El fenómeno de la violencia de los pagadiarios está adquiriendo visibilidad no por acción institucional, sino por denuncia ciudadana. Lo que estamos esperando es la reacción institucional sobre el problema en general", afirmó Luis Fernando Trejos.

"Como no es una economía que está regulada los cobradores pueden recurrir a cualquier método para cobrar la deuda", agregó.

Problema social

El 'gota a gota' cogió más fuerza en Colombia porque la gente no tiene acceso a un crédito formal por la cantidad de requisitos de los bancos y recurren a esa economía que te resuelve rápido.

De hecho, grupos colombianos, muchos de los cuales por sus métodos rayan en la delincuencia, dominan en Centro y Suramérica los préstamos de usura denominados ‘gota a gota’ o ‘cobradiario’.

Estas redes de prestamistas ilegales se encuentran operando en 18 países del continente, de acuerdo con la organización sin ánimo de lucro Connectas.

Este mismo organismo preparó un minucioso informe en el que da a conocer que el origen de esta práctica se dio en Medellín, hace por lo menos 30 años, durante el apogeo del narcotráfico pues muchas veces servían para operaciones de lavado de activos.

“En la primera década de este milenio, el ‘gota a gota’ se extendía por toda Colombia a través de redes con asiento en ciudades como Bogotá, Medellín, Barranquilla, Cali y el Eje Cafetero. Las mismas desde donde han operado poderosos carteles de la droga”, señala la investigación de Connectas.

Posteriormente en la primera década de los 2000, Ecuador se convirtió en el primer país que recibió este fenómeno en 2008.

Los grupos colombianos siguieron extendiéndose, y coparon con estos créditos mercados y zonas marginales de Perú, donde llegaron en 2009.

De acuerdo con cifras del Ministerio de Relaciones Exteriores de nuestro país, en el extranjero hay 537 colombianos condenados por delitos relacionados con este fenómeno, de los cuales 478 son hombres y 59 son mujeres.

Sin lugar a dudas, es un negocio ilegal que no tiene límites de fronteras y de violencia.